Archive for the ‘Shrek 4 Felices para siempre’ Category

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El ogro picó en punta

julio 13, 2010
“Shrek 4” llevó 599 mil espectadores En un fin de semana de altísima concurrencia a los cines, venció a fuertes rivales.
A favor? El viernes feriado.
¿En contra? La final y el partido por el tercer puesto del Mundial. ¿El resultado? Un fin de semana explosivo en la taquilla, con cerca de 1.250.000 espectadores yendo a los cines, según las cifras de Ultracine.
Otra contra que habría que tomar en cuenta es que los dos títulos más taquilleros tuvieron que dividirse las pocas salas que exhiben filmes en 3D en la Argentina.
Uno imagina que, sin esos atenuantes, las cifras podrían haber sido aún más altas.
Pero veamos caso por caso. La gran ganadora, sin duda, fue Shrek para siempre, que llevó casi 600 mil espectadores en cuatro días.
En su estreno, cuatro semanas atrás, Toy Story 3 había llevado más (ver Taquillazos), pero en cinco días, ya que el feriado cayó un lunes. De cualquier manera, el cuarto capítulo de la saga del ogro es uno de los estrenos más grandes de la última década.
El valor de la cifra crece si se toma en cuenta la pesada competencia. Cuando Toy Story 3 se estrenó, su mayor rival era El Príncipe de Persia, con 85 mil espectadores.
Este fin de semana, Shrek se las tuvo que ver con la propia Toy Story 3, que se llevó otros ¡325 mil espectadores! para superar ya la barrera de los dos millones y quedar en el segundo lugar. Todo hace pensar que, de seguir este ritmo (ya llegan las vacaciones de invierno), la película de Pixar superará a Avatar como el filme más taquillero de 2010. Y habrá que esperar un poco más para ver si no hace lo propio la cuarta Shrek.
Además de su rival animada, en el tercer lugar aparece Eclipse, con otros 197.00 espectadores en cuatro días, armando una trifecta de títulos que coparon el 89,8% de la asistencia. O sea: casi nueve de diez personas que fueron al cine vieron alguno de esos tres filmes.
El “buen momento” se trasladó a otros estrenos más chicos, como Cheri, de Stephen Frears, que llevó casi 14 mil espectadores en once salas (quedó en quinto lugar), y la película La pivellina, de Tizza Covi y Rainer Frimmel, que terminó décima con cerca de ocho mil espectadores pese a salir en apenas ocho salas en todo el país. Muchas menos personas (171) fueron a ver el documental nacional Swift: dos siglos bajo el mar, que se proyectaba en una sola sala.
El fin de semana que viene la lucha será aún más ardua ya que habrá que sumar a Encuentro explosivo, con Tom Cruise y Cameron Diaz; El aprendiz de brujo, con Nicolas Cage, y Miss Tacuarembó, con Natalia Oreiro, entre otras. La batalla recién comienza.
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Volver a las fuentes "Shrek para siempre"

julio 8, 2010

“Shrek para siempre” El ¿cierre? de la saga del ogro recupera algo de la ironía y el desparpajo del filme original.
Pablo O. Scholz
pscholz@clarin.com
No deja de llamar la atención que el mismo personaje que hace sólo nueve años se limpiaba el traste con una página arrancada de un cuento de hadas y que en su primer filme daba una vuelta de tuerca impensada, precisamente, a los relatos de fantasía, llegue a su cuarto y final capítulo adaptándose a las reglas del juego presente, esto es, en 3D.
Al margen del formato, Shrek para siempre disipa lo que fue Shrek tercero, la más anquilosada de las películas de la serie y que hacía prever que la ironía y el desparpajo original se habían agotado o ahogado en el pantano. La nueva vuelta de tuerca trae al personaje verde hastiado de su vida personal, ser esposo y padre de trillizos, una rutina que parece agobiarle, y quiere volver a aquellos tiempos en los que los aldeanos temían al ogro malhumorado que sabía ser y cuando “podía hacer lo que quisiera y cuándo quisiera”. Ya no tiene tiempo ni de limpiarse la cola.
Allí entra en la historia Rumpelstitskin, un diminuto personaje con el poder de realizar “transacciones mágicas”, y quien iba a apoderarse del reino de Muy Muy Lejano cuando los padres de Fiona, cansados de que nadie rompiera el hechizo que pesaba sobre su hija, estuvieron a punto de cambiar su reino con tal de que la princesa no se transformara en ogra de noche. Pero Shrek le dio el primer beso de amor, y chau arreglo. Así que mientras le pasa la lengua a los platos sucios en la calle, Rumpel escucha cómo el ogro que le birló el poder desea volver a ser ogro. Y Rumpel engaña a Shrek, haciéndole firmar un contrato por el que él le devuelve un día de ogritud plena a cambio de un día de Shrek.
El engaño consiste en que Rumpel elige el día en que nació Shrek, por lo que Fiona nunca fue salvada, sino que se unió a la resistencia contra Rumpel, quien se quedó con el Reino de Muy Muy Lejano. Nadie reconoce a Shrek ­ni Burro, ni el Gato con Botas, menos Fiona- y si Shrek y Fiona no se dan el primer beso de amor antes del amanecer, Shrek muere.
Antes de que lo que muera fuese la saga, los productores le insuflaron algo de chispa y agudeza, sarcasmo y mucho slapstick ­las caídas, marca que los productos de DreamWorks llevan cosidos indeleblemente, a excepción de Cómo entrenar a tu dragón- y los guiños a la cultura pop, Carpenters incluidos, como quien hace un refresh antes de que la cosa se estanque.
Hay en el libreto un ¿homenaje? a Qué bello es vivir, de Frank Capra (y en el comienzo a Hechizo del tiempo), con Shrek atrapado en una crisis de los 40 y ansiando recuperar lo que tenía y más amaba, de lo que se da cuenta recién cuando lo pierde. Y algunos gags y líneas de diálogo mueven a la risa franca ­los juegos de palabras a veces sufren por la traducción: sólo hay 8 copias subtituladas-.
Si termina aquí, Shrek para siempre es un digno cierre. En los créditos finales hay un repaso de la saga y, por lo menos, ahora se sabe por qué los ogros tienen esas orejas símil trompetita, que algunos llamarán vuvuzela. Nunca falta un oportunista.
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Shrek Felices para siempre

julio 2, 2010

El jueves llega al cine, en 3D, la cuarta parte de la saga del ogro. Los actores que hacen las voces de los personajes principales -Mike Myers, Antonio Banderas, Cameron Diaz- hablan de esta serie que, después de una década, parece llegar a su fin. El jueves llega la cuarta parte del éxito animado Los actores que dan la voz a los personajes principales (Mike Myers, Antonio Banderas, Cameron Diaz) hablan de la historia de la saga, de cómo les cambió la vida y de cómo esperan el final.
Para seguir leyendo, tocá el título

Dave Itzkoff
The New York Times Especial para Clarín
Tarde o temprano, todo cuento de hadas llega al momento del “felices para siempre”. En el caso de Shrek, la fantasía animada sobre un ogro gruñón (con la voz de Mike Myers), su mujer devenida ogresa Fiona (Cameron Diaz) y sus compañeros, el Burro (Eddie Murphy) y el Gato con Botas (Antonio Banderas), ese momento es ahora. DreamWorks Animation y Paramount estrenarán el jueves Shrek: Felices para siempre, la cuarta ­y última, dicen los estudios- entrega de la serie, en la que el tipo verde del título se encuentra en otra versión de su reino Muy, Muy Lejano, una versión en la que él nunca existió y la vida resultó muy diferente para sus amigos. Antes de que el libro de cuentos se cierre para siempre, les preguntamos a algunas de las estrellas de Shrek sobre la serie y lo que significa para ellos su final.
Mike Myers, Shrek
¿Cómo fue que lo contrataron para interpretar a Shrek? Fui al estreno de Rescatando al soldado Ryan, y en la fiesta que hubo después la hija de Jeffrey Katzenberg y unos amigos hacían el número de baile de Austin Powers para mí. No sabía qué hacer, ya que soy muy torpe y muy canadiense. Jeffrey (gerente de DreamWorks Animation) se acercó y dijo: “¿Te interesaría hacer algo de animación?” Yo no había pensado en eso, pero le dije: “Sí, por supuesto. Por pura curiosidad, ¿cómo se llama?” Me contestó: “Shrek”. Lo que pensé fue: “Dios mío, no es lo que se dice un buen nombre.” ¿Qué fue lo que lo atrapó? Que rendía homenaje al cuento de hadas y al mismo tiempo lo socavaba. También hizo algo genial, que el tradicional villano pasó a ser el héroe. Tomó ese discurso y lo invirtió.
Otra cosa importante es que todo se relacionaba con la clase.
¿De qué manera esos conceptos de clase integraron su voz de Shrek? Crecí en los suburbios de Toronto.
No voy a decir que era pobre, pero de clase media baja. Por eso le di un acento canadiense. Pero no me conectaba con eso. Por otra parte, me quedé sin voz. No pude hablar durante tres días. Entonces pensé que si Eddie usaba un acento estadounidense y Lord Farquaad se inclinaba por una voz inglesa, yo iba a utilizar un acento europeo, pero de clase trabajadora, y así fue que di con el escocés. Volví a grabarlo y Spielberg me mandó una carta asombrosa que decía: “Muchas gracias por preocuparte. Estás en lo cierto.” ¿Pasaste por algún proceso para meterte en el personaje? Mi formación siempre pasó por no tener mucho tiempo para prepararme. Gilda Radner decía que Saturday Night Live era una obra de Broadway no ensayada. Yo pasaba de Wayne a Linda Richman en 90 segundos. Por eso lo que hago es llegar al lugar, comer algo y charlar.
Ese es mi proceso.
¿Qué siente ahora que la serie “Shrek” llega a su fin? Creo que es muy elegante. Pienso que lograron conservar la integridad de la serie. Todo pasa por esa frase: “Pero eres hermosa para mí”, de la primera. Al enamorarse de ella, el ogro dice: “También yo soy hermoso. Y también tú lo eres.” Es algo que tiene mucha fuerza. Hace mucho que lo hacemos. Es probable que la puerta no tenga candado, pero está cerrada con buen gusto.
Antonio Banderas, Gato con Botas
¿Cómo le propusieron incorporarse a la serie de “Shrek”? Katzenberg me llamó. En ese momento yo estaba en Broadway haciendo Nine, y lo primero que tuve que grabar fue el ruido de expulsar una bola de pelo de la garganta. Estuve unos 45 minutos haciendo ese ruido extraño. Cuando llegué al teatro, prácticamente no podía cantar.
¿Vaciló antes de aceptar? No era lo habitual, pero al mismo tiempo me hizo sentir bien porque, cuando llegué a los Estados Unidos, no sabía inglés. Hice mis primeras películas aprendiéndome el diálogo por fonética. Y años después, me llaman sólo para usar mi voz. Fue interesante, y muy extraño.
¿Por qué piensa que lo eligieron para el papel del gato? Supongo que por mi acento. La gente reconoce mi voz de inmediato, ya que hice papeles clásicos, como el Zorro y Desperado. Me dio la posibilidad de reírme de mí mismo.
¿Alguna vez lo reconocieron en público por “Shrek”? Una vez estaba en un supermercado de Los Angeles. Había una mujer con su hijo, que supongo que tendría unos cinco o seis años. La madre me señaló y dijo: “Ese es el Gato con Botas.” El chico me miró y contestó: “No, mamá. Es el Zorro.”
Cameron Diaz, la princesa Fiona
¿Le gustaban la animación antes de empezar a trabajar en “Shrek”? Crecí con lo más básico de los dibujos animados, con Tom y Jerry, el Correcaminos y el Coyote, los grandes personajes violentos y sardónicos de los buenos viejos tiempos.
Esos personajes parecen mucho más agresivos que usted.
No me conoce. (Se ríe.) ¿Tuvieron que esforzarse para convencerla de que hiciera esos ruidos corporales que emite Fiona? En el fondo soy un chico de 14 años, de modo que me resulta fácil. No necesito que me convenzan para ponerme a hacer ruidos tontos.
¿Alguna vez la reconocieron en público por su personaje de “Shrek”? La gente me dice todo el tiempo: “Ah, es Cameron Diaz. Ahí está Cameron Diaz.” Pero de todos los personajes que interpreté hay una sola excepción, y es Fiona. La gente le dice a los chicos: “Esa es la princesa Fiona.” Siempre les contesto: “No les cuenten. Déjenlos creer que la princesa Fiona es una ogresa real.
No los priven de eso.” ¿Qué significa para usted el hecho de que “Shrek” llegue a su fin? Me doy cuenta de que para mí fue una especie de red de seguridad.
Fueron diez años de saber que terminábamos una y en dos años empezábamos otra. Pensar que la próxima etapa de la historia no se va a contar… Sigo cruzando los dedos para que algún día se la cuente.
¿Qué cosas cambiaron en su vida en ese tiempo? Creo que maduré. En ciertos sentidos. Por fin cumplí quince.
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Traducción: Joaquín Ibarburu