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Natalia Oreiro y Mike Amigorena, todo por un sueño

julio 9, 2010

Desde el jueves se los verá en el filme “Miss Tacuarembó”, una comedia musical escrita por Dani Umpi y con canciones de Ale Sergi (Miranda!) .”Es una apuesta de riesgo”, dicen.
“Esta sociedad te excluye si sos distinto”
Se estrena “Miss Tacuarembó” La comedia musical, que llegará el jueves, se centra en una chica (Oreiro) de un pueblo uruguayo que, en los años `80, sueña con la fama. Amigorena encarna a un muy particular Jesucristo. Ambos hablan del filme.
Laura Gentile
lgentile@clarin.com
Mansión del Hotel Four Seasons, lujo elegante de la época de Alvear. En el hall, Natalia Oreiro canta entusiasmada un felíz cumpleaños ante una cámara de video. El destinatario es un fan que cumple 80 años. Despachado el saludo, está lista para empezar a atender a los medios que desfilarán toda la tarde. El motivo: el estreno, el jueves 15, de Miss Tacuarembó, una película que no sólo la tiene como protagonista por partida doble (ya que interpreta dos personajes), sino como motor creador desde el primer momento. Por allí anda también Mike Amigorena, con una participación breve en tiempo de pantalla pero contundente, personificando nada menos que a Cristo.
Basta enumerar los nombres de quienes participan para hacerse una idea de su interesante, original y divertida clave estética. La dirección es de Martín Sastre, un artista plástico y realizador de videoarte uruguayo radicado hace años en España. El guión está basado en la novela homónima de Dani Umpi, otro vanguardista uruguayo, también cantante y performer. La banda sonora (fundamental, ya que se trata de algo parecido a un musical) es de Ale Sergi de Miranda!. Aunque Ricardo Mollo también hizo lo suyo.
Graciela Borges, la almodovariana Rossy De Palma, Diego Reinhold y Mirella Pascuall completan el potente combo que incluye el toque retro de una aparición de Jeanette Rodríguez (la heroína de la telenovela hito de los `80, Cristal) como hada madrina.
Es que la película se centra en una tal Natalia, cuya infancia transcurrió en los `80, alimentada de los íconos pop de la época: música de Parchís, la película Flashdance, grandes dosis de telenovelas, las vinchas flúo, la colonia Coqueterías… Muestrario que emocionará a más de una treinteañera. Todo eso sumado a una buena porción de intensa educación católica con colección de estampitas de santos incluída y diálogos fluidos con Jesucristo.
“Es la historia de una niña que vive en el interior de Uruguay y que tiene un sueño que pudimos tener todos en algún momento -cuenta Oreiro-.
Pero lo que a mí me interesó es la poca inclusión que hay en esta sociedad que te excluye si sos distinto.
Lo que le pasa a Natalia y a Carlos, su mejor amigo, es que son diferentes y se disfrazan y bailan Flashdance y llegan tarde al coro de la Iglesia y sueñan con triunfar. Y eso, en un pueblo del interior del Uruguay, no estaba bien visto”.
La película está llena de delicias y tormentos de la vida infantil: el reinado del alumno rico (en este caso unas malignas gemelas), las burlas, la falta de integración, los sueños de grandeza…
“Para mí, la peli habla de eso, de los sueños, de la amistad, de cómo ellos se acompañan y de la fe -agrega Natalia-. Porque es una película que tiene una fe enorme, algo que puede dar para el debate para la gente muy ortodoxa, porque está el personaje de Cristo, que es como el amor de Natalia, ella está enamorada de Cristo y tiene con él una relación muy particular”.
Natalia habla de un número musical entre ella y Cristo que probablemente dará qué hablar. Es que, de grande, la protagonista no cumple ninguno de los sueños de niña. Tiene treinta años, la rebotan en todos los castings, trabaja en un CristoPark, cantando y bailando disfrazada de Tabla de la ley. Y, por esas cosas de la trama, cuando está realmente desesperanzada, se le aparece Cristo para salvarla. Y es ahí donde irrumpe Mike Amigorena y su talento descollante.
¿Vos lo propusiste a Mike para el personaje? Natalia: Le dije al director, Martín Sastre, que lo fuera a ver en su unipersonal La noche antes de los bosques. Y volvió alucinado. También le mostré un montón de cosas de youtube, porque Mike es un actor muy versátil. Para interpretar a Cristo no podía ser otro. Porque además Cristo cantaba y bailaba, tenía que tener belleza y ser superior…
¿Te acordás cómo te convocó? Mike: Me llamó y me dijo que era para un personaje chiquito. “No importa”, le digo. Entonces me explica que iba a ser Cristo, imaginate que no se me vino imposibilidad a la cabeza. Y, bueno, conocí a Martín y nos juntamos a comer y me contó la novela y me pareció genial, tenía que ir a Uruguay a filmar, ensayamos un montón las coreografías.
¿Y cómo fue para vos interpretar a Cristo? Mike: Fue corta la experiencia, pero muy nutritiva, me hubiese encantado volver a aparecer. Es un Cristo pop que viste un jacket, que es irónico, entrador. Es un Dios tangible, no tuve que componer desde la solemnidad, sí tener esa postura, pero al mismo tiempo está la sensación de querer proteger a Natalia, de decirle “no sufras más que estás a punto de tener lo que querés”.
Natalia: Ella siempre lo vio desde la cruz, pero nunca lo abrazó y bailó a la par de él. Y todo lo que le dice en la canción que escribió Ale Sergi, que para mí es la mejor canción de la película, es genial. Habla de un Cristo mucho más humano, cercano y hasta con humor.
En realidad, más allá de las formas, la esencia del cuidado y la fe que se supone debe transmitir Cristo, está.
Natalia: Hay gente que se va a quedar en “¿pero cómo?, ¿se dan un beso? ” Pero si es lo mejor que le puede pasar a una persona, que Cristo te abrace y te bese. ¿Qué tiene de malo? Es el morbo de la gente y la represión y la culpa que nos han inculcado a todos de pequeños.
¿Tenés educación católica, tomaste la comunión, la confirmación? Natalia: Sí, aunque a la confirmación no llegué porque, claro, yo ya leía a Galeano… Hice primaria y secundaria pública, pero iba a las clases de catequesis y todo el tiempo preguntaba y siempre llamaban a mis padres. Igual, creo que la religión cristiana tiene un mensaje precioso. Yo respeto y rescato muchísimas cosas buenas. Después hay otras con las cuales no me identifico porque, claro, hay cosas que para ellos son enfermedades que para mí es lo más normal. Y eso hoy a mí me hace alejarme mucho de la institución, no de la fe. Yo tengo muchísima fe.
De todos modos, Oreiro siempre supo que la película podría despertar voces a favor y en contra. “Cuando le hablé a Mike -recuerda la actriz de la reciente Francia-, lo primero que le dije es `es una película diferente y va a haber gente que la va a amar y gente que no le va a gustar’. Y está bien, yo prefiero eso a pasar inadvertida. Para hacer algo diferente es imposible no generar fricción. Y esta es una película que todo el tiempo está al borde”.
Responsable del riesgo es su director, Martín Sastre. “Creo que por venir de la plástica, no tiene ningún prejuicio”, asegura Natalia. Ese desprejuicio tuvo un beneficio extra: permitir que Oreiro interpretara a dos personajes. A Natalia, la protagonista, y a Cándida, la mujer que le hace la vida imposible de chica.
“Cuando leo la última versión del guión -explica la actriz-, le digo a Martín: `Yo hago Natalia, pero el personaje que a mí como actriz me divierte, porque le puedo sacar más jugo, es Cándida’. Cualquier otro director me hubiera dicho `imposible’.
Pero a él le pareció genial. Después hubo que convencer a los productores”.
Y enfrentar siete horas de maquillaje diario durante dos semanas, y trabajar con una fonoaudióloga para lograr una voz completamente diferente que pudiera mantener en el tiempo. Pero valió la pena “Yo lo hice feliz -asegura Natalia-, porque el personaje me permitió zarparme como nunca”.