Archive for the ‘Michael Jackson’ Category

h1

Un año sin Michael Jackson

junio 20, 2010
Image and video hosting by TinyPic
El viernes 25 se cumple el primer aniversario de su muerte. Un repaso de lo que sucedió en este año: las peleas por su herencia, la posición de su médico, sus hijos, los “falsos” Michael sueltos por el mundo…
¿Descansa en paz?
A un año de su muerte El viernes 25 se cumple el primer aniversario. Todo lo que sucedió alrededor del Rey del Pop: las compulsas por su herencia, la posición de su médico, sus hijos, los “falsos” Michael que se encuentran por todo el mundo…
Para seguir leyendo, tocá el título.

Por Marina Zucchi

mzucchi@clarin.com
Si pudiera creerse la lunática leyenda de que Michael Jackson “fabricó” su muerte para huir de las lenguas filosas y camuflarse en paz en alguna guarida del globo, habría que objetarle algo al “Rey del Pop”: con su muerte lo que menos consiguió fue descansar en paz. A punto de conmemorarse un año de su partida (el 25 de junio), fue casi tan nombrado como en cuatro décadas de carrera. No hubo día que no surgiera una noticia. O un disparate engendrado en las entrañas del clan. El que sigue es un diario de los 360 días sin Jackson.
Desde su grandilocuente funeral televisado -el 7 de julio, día en que se podía ver en pantalla a los fans orgullosos exhibiendo su ticket como quien logra la entrada a un partido del Mundial-, mucha tinta corrió debajo del puente. Sin embargo su muerte aún es un misterio. Recién el 23 de agosto comenzaría el juicio contra Conrad Murray, el último médico que lo atendió. “El doctor muerte”, como lo apodan los “Jacksianos” acérrimos.
El “Peter Pan del pop” cerró los ojos para siempre, pero no las arcas.
El 25 de junio comenzó a gestarse el verdadero negocio, que atrajo a cuanto “vampiro” pudiera lograr una migaja. Mientras eso pasaba, el pobre cuerpo esperaba sepultura. Y lo logró más de dos meses después de su deceso. La familia pagó por un ataúd de oro, acolchonado y esponjoso, de terciopelo azul y terminaciones espejadas. Como si pudiera disfrutarlo… Ese día, 3 de septiembre, no entraron las cámaras. Ya lo habían mostrado todo. Hubo fotos vendidas al mejor postor. Jackson moribundo -o ya muerto-, con máscara de oxígeno rumbo al hospital.
Jackson en la morgue. Los pies de Jackson en un zoom. Incluso hoy Youtube es la cajita descarnada que abre a cualquiera las puertas del depósito donde descansaba el cuerpo congelado. Nadie prohibió en la web semejante exhibición.
El, que justamente deseaba que sus cenizas fueran esparcidas en la mismísima luna, hubiera logrado con eso, al menos, mayor resguardo.
El vampirismo y la cadena de disparates siguió paseando por los medios. Por caso: el presentador de TV Larry King se prendió en el juego y mostró al “fantasma” de Jackson vagando como un alma en pena en su mansión de Neverland. En Internet hasta se subastaron tostadas quemadas (sí, tostadas) con la imagen del artista impresa como por arte de la magia. Y circularon imágenes del “rey” post-autopsia, sin nariz.
En el medio de tanto circo, un tira y afloje familiar por la herencia. Y de fondo, los tres hijos del cantante como objeto de disputa -cuatro que podrían haber sido cuatro o diez, ya que se multiplicaron los supuestos retoños que llevaron su caso a los medios por cinco segundos de fama-.
Don Jackson (Joe) salió a solicitar una pensión ante la Corte Superior de Los Angeles, porque con su “pobre jubilación” no llegaba a fin de mes. La madre del cantante, Katherine, tuvo mejor suerte: quedó dentro del testamento y empezó a batallar por la custodia de sus nietos, dos de ellos hijos de una enfermera que se prestó a ser madre y renunció a sus derechos por unos cuantos fajos de dólares. ¿Los hermanos? Hicieron su duelo, pero también se subieron al negocio. Unos meses después promocionaron con bombos y platillos el reality The Jack5ons: A Family Dynasty, programa que aquí se pudo ver por A&E. La idea de la miniserie se había gestado mucho antes de la muerte del brother más famoso, pero ellos -Tito, Marlon, Jermain y Jackie- aprovecharon el momento más caliente para el lanzamiento.
Entretanto, los colmillos de productores y oportunistas se afilaban.
A falta de los 50 conciertos en Londres que podría haber brindado Michael en aquel momento endeudado, el resarcimiento o la prolongación del negocio apareció a través del documental This Is It, un detrás de escena de los preparativos del show imposible. El estreno ­en octubre pasadorecaudó en los Estados Unidos casi US$ 7 millones y medio en 24 horas. Sony pagó a sus herederos 60 millones de dólares.
Más tarde, esa misma empresa firmó el acuerdo más importante en la historia de una discográfica: pagó US$ 200 millones para quedarse con diez proyectos relacionados con su imagen. El acuerdo comprendió, por ejemplo, un álbum de temas jamás publicados, un videojuego y hasta los derechos para una futura obra teatral.
Así, se volvió el cantante más rico de los cementerios, escoltado por Elvis Presley.
Y las noticias siguieron reproduciéndose por distintos ángulos.
Quién entraría en el juego de la repartija de la herencia fue uno de los temas que más desveló a los periodistas estadounidenses. Quince días atrás finalmente se publicó el dato preciso. Los tres hijos de Jackson obtendrán entre los tres el 40%, es decir, US$ 33 millones cada uno, pero el control total de sus fortunas podrán tenerlo a sus 40 años. Otro 40% está destinado a su madre. El 20% restante irá a obras de caridad. El testamento no nombra a sus ex mujeres, ni a sus cinco hermanos y tres hermanas.
La jacksonmanía volvió a encenderse como en épocas de Billy Jean. Los devotos lo postularon en vano para el Nobel de la paz por “haberse dedicado en cuerpo y alma a los niños”. Curiosamente esos enceguecidos seguidores omitieron en su irónico argumento aquel pasado de acusaciones por abuso sexual de menores. Se habló de Jackson víctima de una vieja historia de chantaje por parte de la mafia italiana.
También apareció un coleccionista de cabello como emprendedor de un negocio de perfumes basados en el ADN del mentor de Thriller. Y, como si no fuera demasiado, comenzó a dar vueltas por un casino de Las Vegas un trofeo, nada menos que la supuesta jeringa que, según jura un grupo de “buitres”, habría matado al rey. Entre tanto bombardeo de dato y de oportunismo, en su ciudad natal (Indiana) se pergeña un museo y hasta un centro de artes a modo de “homenaje”.
“Hice todo lo que pude. Dije la verdad a la policía y tengo fe de que la verdad prevalecerá”, intentó limpiar su nombre el doctor Murray a través de un videíto que subió a Youtube. A esta altura, después de que la autopsia revelara “homicidio involuntario” parece un detalle el hecho de que falte esclarecer la muerte del señor de la piel mutante.
Aunque llegue la Justicia, la memoria del que fue el “bailarín robótico” más grande de la historia seguirá indefensa y manoseada por los siglos de los siglos.
En River
En octubre de 1993, Jackson dio 3 conciertos de su Dangerous Tour. Lo vieron más de 150.000 fanáticos.
Anuncios