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Susana Gimenez "Mi corazón está con Diego"

junio 21, 2010

Estuvo junto con su hija Mecha en la platea del partido de la Selección contra Nigeria. Palpitó el encuentro envuelta en la bandera celeste y blanca junto con los fans que no paraban de saludarla y pedirle fotos. Cantó, aplaudió y se agarró la cabeza en los momentos difíciles del segundo tiempo. Intimidades de la diva en Sudáfrica.
Para seguir leyendo, tocá el título.

Hace cuatro años, Susana llegaba al coqueto estadio de Hamburgo acompañada por su novio de entonces, Jorge Rama. Durante la participación de la Selección dirigida por José Peker-man, la diva estuvo siempre acompañada de su pareja. Se la veía feliz, enamorada. El sábado 12, mientras ella disfrutaba del debut mundialista de su amigo Diego Maradona como DT de Argentina, Rama se internaba en una clínica de rehabilitación en los Estados Unidos a causa de su adicción a las drogas. Lejos de Rama, esta vez cambió la compañía de una pareja por amigos y su hija, Mercedes Sarrabayrouse.
Antes de las 3 de la tarde del sábado, en las afueras del Ellis Park de Johannes-burgo, Susana provocó la primera gran excitación de los miles de hinchas argentinos que esperaban el debut del equipo de Diego. Cumpliendo la promesa que le hizo al DT de la Selección, la gran diva nacional fue una más entre los veinte mil argentinos que nos hicieron sentir locales en el triunfo sobre Nigeria. Hasta llegar a su asiento, al borde del campo de juego y muy cerca del arco que defendió Sergio Romero en el primer tiempo, la diva no paró de saludar a los argentinos, que además se sacaban fotos con ella. Su, como siempre, hacía gala de su mejor sonrisa. Se prestaba para los flashes, saludaba a todos y se mostraba ilusionada a minutos del comienzo del partido. “Estoy feliz de estar acá alentando a la Selección, y a Diego, que lo quiero mucho y le deseo lo mejor. Mi corazón está con él”, dijo a 7 DÍAS en medio del tumulto de camisetas albicelestes.
Sin coronita. Como en Alemania, Susana se sentó en la platea, junto a todos sus compatriotas. Para ella no hay VIP. Y eso la gente lo sabe apreciar. Flanqueada por Mecha –quien cambió su habitual rostro adusto por varias sonrisas–, por Jorge Pérez Bello –ex CEO de Telefé- y por su asistente Inés Hernández (la encargada de pedirle a los miles de cholulos un poco de paz para la conductora), Susana vestía la camiseta que le autografió Diego con la leyenda “Con amor (10) a Su”. Y agitaba con cada cantito de la hinchada argentina una bandera argentina que colgaba de sus hombros.
Coreó la introducción del Himno argen-tino antes del comienzo del partido. Y la primera gran emoción para la conductora llegó pronto. A los seis minutos, saltó de su butaca y se abrazó con Mecha tras el gran gol de palomita del “Gringo” Gabriel Heinze. A partir de ahí, cantó, aplaudió y se agarró la cabeza cuando el arquero nigeriano tapó una y otra vez los intentos de los delanteros argentinos.
En el entretiempo, Su se quedó en su lugar. Siguió con su carisma y buena onda habituales. Fotos, saludos y sonrisas para todos los que se acercaban. Durante el segundo tiempo, con la caída del sol en Johannesburgo, el fresco obligó a la diva a ponerse su tapado de piel. Vivió a full los arranques de Messi y preguntaba a su entorno: “¿el 7 es Di María?”, “¿quién entró?”, “¿cuánto falta?”.
Mientras el “Argentina es un sentimiento, no puedo parar” bajaba desde los cuatro costados del mítico Ellis Park, Susana aplaudía y revoleaba sus brazos como una hincha más. Cuando el árbitro marcó el final del partido, se abrazó otra vez con Mecha y con sus allegados. Adelantó que volverá a Sudáfrica “cuando pueda” y se ilusionó: “Ojalá que sea en la final. Sería divino volver a Buenos Aires con la Copa”.
Mentiras verdaderas. Pero no todo es placer en la vida de la diva. De hecho, partió a Sudáfrica recién el martes 8, dos días después de su programa en vivo. Incluso 48 horas más tarde de haber dejado grabado el show que saldrá al aire durante su estadía sudafricana. Antes de partir hizo doblete de domingo: programa en vivo y otro grabado.
Apenas llegó a Pretoria, se dirigió al búnker del seleccionado. Allí obtuvo lo que pocos periodistas pudieron: una entrevista exclusiva con el técnico, con una duración de siete minutos. En ella, Maradona admitió tener el equipo definido (no había deslizado pistas al respecto, al menos no en público); también apeló a una metáfora que le encanta. Llamó a los jugadores “23 Leones”.
Desde aquellas tierras, “Su” tuvo tiempo para desmentir dos rumores que circularon. El primero fue que su equipaje había seguido destino aéreo rumbo a Asia, y que sus valijas boyaban por China; el segundo –sin dudas más malicioso- indicaba que la rubia estaba molesta con Telefé porque en la entrevista con el Diez habría salido hinchada y con mala cara. “’Estoy feliz! La nota con Diego, bárbara, no me enojé (estoy flaquísima, jamás podría haber salido gorda chicos) ni tampoco perdí las valijas”, aclaró en su cuenta de Twitter.
Susana Giménez y su comitiva se hospedaron en un lujoso hotel ubicado en Sun City, a 187 kilómetros de Johannesburgo. “The palace of the lost city” (El palacio de la ciudad perdida) es el nombre del lugar elegido para hospedarse. Es un edificio histórico que cuenta con 338 suites más 4 de lujo, piscinas, campos de golf, restaurantes internos. Comodidad y sibaritismo acordes a una diva. En Buenos Aires o Johannesburgo, Susana futbolera y Mundial.
Fotos: Federico Águila.
info: elargentino.com
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